8M. Mujeres empoderadas del Ensanche de Vallecas

marzo 8, 2020 Sin Comentarios »
8M. Mujeres empoderadas  del Ensanche de Vallecas
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Al margen de luchas políticas. De azules, rojos, naranjas o morados; hoy se celebra a nivel internacional el día de la Mujer.

Sigue habiendo mucho que reivindicar, mucho por lo que luchar, muchos logros que conseguir. Desde la erradicación total y definitiva de la violencia de género bien entendida hasta la demonización del hombre por el mero hecho de serlo, pasando por algunos roles de género que, mal entendidos, desprestigian y colocan en situación de desventaja o vulnerabilidad social a las mujeres.

Aunque nuestras protagonistas coinciden en que quizá algo se nos haya ido las manos también se ha avanzado mucho, por suerte. Traemos aquí,  como hiciéramos el pasado año ejemplos de eso que ahora llaman empoderamiento  y superación de dos mujeres  del Ensanche de Vallecas. Mujeres que persiguieron su independencia y nos cuentan cómo lo han conseguido, cómo es su día a día.

No pretenden ser ejemplo para nada ni nadie y huyen de la confrontación política o la lucha de géneros, pero saben mucho de cómo sacar su vida adelante y casi cualquier situación que se les presente.

Ellas sí representan el empoderamiento  femenino de nuestra sociedad; y no porque escriban con arrobas o x, sino porque luchan día a día con compromiso, con trabajo.

Rosario Aguilar Gamarra · Portavoz  Adjunta del PSOE en Villa de Vallecas

“Existen pequeños tics machistas que se van imponiendo en la sociedad. Es importante la pedagogía desde la infancia”


 

Ya hace años que conocemos a Rosario. Su labor política y nuestro cometido informativo nos acercó.
Rosario tiene algo bueno, muy bueno y se lo hacemos saber. Con ella se puede discrepar y decirle ‘no estoy de acuerdo’ sin que se enfade, se exalte ni ponga cruces.
– “Se llama respeto” nos contesta.
Y es que en Rosario es fácil adivinar una educación exquisita y un respeto por las formas.
Quizà influya que se crió cerca de diplomáticos o que siempre lucho por hacer el bien a las personas.
Y es que Rosario Aguilar antes de ser conocida en el distrito por su puesto de portavoz adjunta del PSOE en la Junta Municipal vivió dos procesos migratorios con su familia, ejerció casi tres lustros profesiones de cara al público y lleva sus 42 años formándose académicamente y trabajando duro desde la política, el asociacionismo o la ayuda a los demás.
Eso es para ella estar empoderada “estar segura de lo que quieres hacer en la vida y no permitir que otras personas te estén dirigiendo el camino. Saber lo que quieres y buscarlo”.
Rosario nació en Perú, pero “un Perú que no era el país emergente y abierto que es ahora”. Allí acabó sus estudios de secundaria y viajó con su madre, separada matrimonialmente de su padre, a Egipto siguiendo la estela del embajador para el que su madre trabajaba. En Egipto continuó sus estudio informática, además de aprender inglés perfectamente y árabe. Todo ello se sumó a los estudios de secretariado que hizo en su país. Pero no fue lo más importante que aquel país le mostró. “Descubrí que en Egipto sí que había diferencias de derechos fundamentales entre hombres y mujeres. Aprendí que debía hacer algo por luchar por la igualdad”.
A sus 21 años llegó a España sola. A Madrid. Se instaló en el distrito de Fuencarral-El Pardo, se matriculó en Derecho en la Autónoma y comenzó a colaborar con asociaciónes de ayuda a compatriotas peruanos en su integración en España. Después también lo hizo con asociaciónes que ayudaban a mujeres sumidas en procesos de violencia de género.
Reconoce que los comienzos en España fueron difíciles porque “quizá yo era más cerrada y tímida y me costaba abrirme a la forma de vida española. Venía de Perú con una educación clásica y cerrada. Y ademàs mi modelo de diversión no era tan huerguista y abierto como el español. Aquel Perú no es el de ahora”.
Pero, poco a poco, todo se fue recolocando. La vida universitaria le dio sus primeras amistades en España y poco a poco se fue haciendo un hueco social. Nunca término Derecho porque comenzó a trabajar sin horario, sin descanso para poder vivir cómodamente en España, se independizó con un alquiler propio dejando atràs  aquel año en aquellos pisos compartidos en los que aterrizó y sigue manteniendo que tras matricularse en la UNED acabarà la carrera y opositora. Una carrera de Derecho cuya elección atribuye a su padrino que “fue presidente del Tribunal Supremo en Perú y me inculcó el tema del Derecho y la defensa de los derechos humanos”
Ya plenamente instalada en España y superados los primeros miedos y tras padecer un ERE encubierto de la empresa en la que trabajaba, “inicia” su carrera política. “Siempre estuve relacionada con el PSOE a través de las asociaciones en las que colaboré pero me afilio definitivamente en 2014 y empiezo a trabajar en temas de derechos humanos y violencia de género”. Hoy, “no tengo claro que España no sea un país machista; hay que seguir trabajando mucho en eso”.
Para ella “existen pequeños tics que como chistes machistas se van imponiendo en la sociedad. Lo que llamamos micromachismos. Además debemos conseguir no educar a nuestras hijas en el miedo, en el temor”.
Para Rosario todo debe empezar en la infancia ” se han cometido muchos errores como educar a los hijos como los ‘machitos’ y a las mujeres en el servilismo y en el ‘ten cuidado y no hagas esto’. Y eso debe cambiar, está ya cambiando gracias a los que hemos luchado por ello”.
No obstante reconoce que a veces ” la cosa se ha llevado a los extremos. Por eso es tan importante la pedagogía desde la infancia”.
Con la nueva propuesta de tramitación de Ley de Irene Montero no podemos obviar el tema de los piropos y el presunto acoso. “La ley Montero no sale solo por los piropos, sale por el tema de violaciones, acosos y para qué se respete el ‘no es no’. No se puede educar a la mujer en el miedo. Lo he visto en mi propio entorno. Ese ‘piropo’ asqueroso hay que saberlo gestionar porque si es constante se convierte en acoso y nunca estaré de acuerdo en que tengamos que soportalo lleve lo que lleve o vista como vista. ¿En qué mente sucia de idiota cabe la creencia de que una mujer se viste como quiera para provocar a alguien que ni siquiera conoce?”.
Cuando hablamos de futuro, Rosario tiene claro que “un gobierno tiene que establecer prioridades y el actual ejecutivo se propuso poner a mujeres al frente de instituciones. Y eso es empoderar, no es sólo por ‘ocupar cargos’, es un mensaje claro a la sociedad del compromiso en la lucha por la igualdad y no solo es un gesto”.
Queda así evidenciado que para nuestra protagonista “hay que éliminar estereotipos cuando condicionan el desarrollo de la mujer e impiden desarrollar su carrera”.
En general, desea y trabaja por “una España más igualitaria y con hombres y mujeres unidos trabajando para la mejora de la sociedad” y en su caso particular “siempre seguiré luchando donde haya cualquier desigualdad. Terminaré mi carrera de Derecho y opositaré, pero siempre, como una vecina màs del distrito ayudando y en todas las manifestaciones sobre la lucha por los derechos de todas y todos porque ahí aprendí yo y queda mucho por hacer”.
Y recuerden: “se llama respeto”.

  Sandra Andujar Reyes · Asesora en nutrición y dietética

“La verdadera igualdad llegará cuando un hombre diga que sufre maltrato psicológico y la sociedad le crea”

 

Todo hacía presagiar que la vida de Sandra, con el divorcio de sus padres por violencia de género y familiares cercanos golpeados por la maldita droga de los años 80, no iba a ser facil. Y no lo fue: “me crié con mis abuelos, y, sin embargo, tuve la mejor infancia que unos abuelos te pueden dar”.
Pero ella pronto entendió que había que trabajarlo, que nadie le iba a regalar nada. “Tuve que comenzar a ganarme la vida muy pronto. Con solo 16 años, y una autorización, comencé a trabajar en una zapatería, luego sirviendo copas durante más de 16 años y en lo que surgía para ahorrar e iniciar mis estudios superiores y sobrellevar toda mi vida”.
A los 18 años abandonó el nido familiar para volar sola. “Me fui de con el que luego sería el padre de mi hijo mayor y comencé a trabajar de azafata de vuelo también”.
Pero Sandra pronto sintió la llamada del deporte. “Había hecho todo tipo de actividad física (baloncesto, gimnasia deportiva, taekwondo, baile) pero el hecho de que mi primer marido fuera entrenador personal influyó. Montamos un Centro Deportivo y el deporte comenzó a ser el motor de mi vida”.
Después de un embarazo fallido, llegó su primer hijo al que, hace ya 15 años, se llevaba a los entrenamientos personales que impartía a sus clientes. “Con el deporte me sentía realizada y era lo que mejor se me daba”.
Nuestra protagonista no cree en el empoderamiento “como hoy nos lo cuentan. Pero es cierto que nunca he dejado que nada me hunda. No quiero un hombre que me domine. Yo marco mi camino, sé lo que quiero y voy a por ello. Pero hay que currar. Me considero una persona normal pero con coraje”.
Hace seis años nació su hija, fruto de otra relación, y en días como hoy se plantea cómo debe ser la educación de sus vástagos, “los educo a los dos igual. En la idea de que nadie regala nada”. Tiene sentímientos encontrados hacia el feminismo que “nos están vendiendo hoy día”. Nos cuenta que cree que se está llevando todo a los extremos, pero “ciertamente vivimos en una sociedad machista. Tenemos una trayectoria machista, pero no sé puede pedir de repente una igualdad cuando tanto el hombre como la mujer necesitan el uno del otro. Hay que buscar el equilibrio”.
Encontró su pasión en el fitness y en el fisioculturismo y “como competí desde niña en cualquier deporte y llevaba toda mi vida cuidando mi alimentación, desarrollé estudios de nutrición” y hoy se dedica profesionalmente a esas dos disciplinas, “son mi pasión y mi medio de vida”.
Su escultural cuerpo trabajado sin descanso, sus éxitos en el mundo del fisioculturismo y su envidiable constancia la facultan, aún màs si cabe, para hablar de feminismo, piropos o acoso machista.
“Es cierto que me gusta ir apretada y explosiva y asumo las críticas por ello. No me siento acosada por el hecho de que me digan piropos por la calle, pero no tolero que me digan barbaridades o me falten el respeto delante de mis hijos. Recibo piropos groseros, educados, guarros, moderados y de todo tipo. Pero curiosamente he recibido comentarios más ofensivos de mujeres que de hombres”.
Para Sandra, curtida en mil batallas, “el feminismo está muy bien porque nadie es menos que nadie. Pero reconozco abiertamente que determinadas reivindicaciones o formas de hacerlo se nos han ido de las manos. Hay cosas que no están bien rematadas como la Ley de Violencia de Género que está claramente volcada a favor de la mujer y muchas se aprovechan de ello para dañar al hombre. Y eso es muy injusto.
La verdadera igualdad la conseguiremos cuando un hombre pueda decir que sufre maltrato psicológico y la sociedad le crea”.
Sus estudios de Derecho, casi concluidos, también le dan una visión más global y tolerante de lo que está pasando en la sociedad y asegura con contundencia que “lo que no se puede es ser antisistema por principio y que entre mujeres nos critiquemos sin piedad porque yo elija llevar escote. Yo no critico ni juzgo a nadie. Si se quieren dejar vello en las axilas, ellas sabrán. Pero yo prefiero ir coqueta, arreglada y gustandome a mi misma”.
Es consciente de que hombres y mujeres “no tenemos los mismos derechos porque hay situaciones en las que laboralmente cuenta el género a la hora de contratar”.
Pero tiene aún más claro que “no me gustaría que mi hija pensara que la forma de luchar contra eso es sólo desnudarse en la Castellana y alborotar. Reclama tus derechos estudiando todo lo que puedas, saca mejores notas, trabaja todo lo que puedas para ser la mejor en lo tuyo, pon todo de tu parte en lo que haces. Y ahora reclama y me lo cuentas”.

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