¿Ejemplo de sostenibilidad, ecología y modernidad?

octubre 10, 2014 2 Comments »
¿Ejemplo de sostenibilidad, ecología y modernidad?

Ayer se quemó el árbol bioclimático del Bulevar de la Naturaleza en el Ensanche de Vallecas. Es uno de los tres árboles “artificiales” que presiden el Bulevar. Los tres se construyeron, además de buscando una utilidad ambiental para los vecinos de la zona, como ejemplo de sostenibilidad de un nuevo barrio y como apuesta por un modelo de ecología que dotará a la zona de un microclima que podría ser ejemplo para toda Europa.

En base a ello se construyeron y obtuvieron numerosas subvenciones de la Unión Europea que sirvieron para sufragar los más de tres millones y medio de euros (3,5) que costaron a las arcas municipales.

La promesa, disfrazada de apuesta innovadora, era que los tres inmensos ‘árboles’ artificiales de diseño conseguían rebajar la temperatura ambiente en su interior hasta 12 grados. Todo ello en un paseo semipeatonal de 550 metros de largo y 50 de ancho. Los tres ‘árboles’ bioclimáticos –llamados Lúdico, Climático y Mediático–, están construidos con materiales reciclables en un 90%. Los tres están coronados con 16 unidades de cuatro paneles solares, generan una potencia de 12.230 kwh/año cada uno.

A los vecinos de la zona les contaron que las originales estructuras, junto a la instalación de diversas especies de plantas trepadoras –hiedras y madreselvas, sobre todo- aumentaban la humedad y provocaban una pérdida térmica. Que los extraños mastodontes que veían al asomarse a sus ventanas comienzan a funcionar a una temperatura ambiente de 27 grados y que eliminaban CO2, ya que eran capaces de depurar hasta 45 kilos de aire al año cada uno y recuperar hasta 11 toneladas de gases contaminantes.

Los que lo creyeron se sintieron la envidia de Europa, incluso presenciaban atónitos desde sus ventanas como hordas de estudiantes de arquitectura visitaban la zona como paradigma de modernidad y sostenibilidad ambiental.

Esa era la teoría unida a una vertiente social que pretendía al mismo tiempo conseguir que los vecinos salgan de sus casas, convivan en él y disfruten de un espacio común que podía servir de punto de reunión en una ciudad, y un ensanche urbanístico que no es, precisamente, un modelo de ciudad integradora socialmente. Las manzanas cerradas de edificios con servicios en su interior que se ha impuesto en la arquitectura moderna ha hecho que los vecinos sociabilicen lo justo fuera de su “urbanización”.

Pero la teoría quedo en eso, y la práctica y el día a día habla de olvido, abandono y pasotism. Los vecinos, sin mucha confianza en que la cosa mejorara, denunciaron reiteradamente que la zona se había convertido en un desierto urbano donde la vegetación ha muerto, los pulverizadores no pulverizan, y los sensores no sienten… Y donde solo eran ya prácticas  funcionamiento unas hamacas a modo de columpios que cuelgan de uno de los árboles. Nada de sensores, pulverizadores, paneles fotovoltaicos, toberas, filtros ni vegetación. Y mucho menos de reducción térmica de 12 grados. Ningún vecino de la zona dice haber notado nunca que ahí haga menos calor o las condiciones climáticas sean diferentes.  Esto unido a cierto vandalismo y a la despreocupación del ayuntamiento por su mantenimiento y conservación hicieron de la zona un proyecto frustrado del que los vecinos ni se ocupaban. Es más, se sonrojaban cuando algún visitante les preguntaba: ¿y esto para qué sirve? En su cabeza aparecía el “para nada”, pero las respuestas hablaban siempre de ecología, sostenibilidad y modelo de modernidad arquitectónica europeo.

Este digital ya denunció en abril del año pasado el estado de abandono en el que estaba sumido el Ecobulevar, abandono que el Ayuntamiento trató de paliar sólo cuando la Comisaria Europea de Acción por el Clima, Connie Heddergard, visitó en aquellas fechas el Ensanche. Aquella acción enfadó, más si cabe, a los vecinos de la zona que confirmaron sus sospechas de que los “árboles” en cuestión eran más bien un barniz de ecología dudosa para actuar políticamente de cara a la opinión pública. Nunca entendieron porque la zona estaba abandonada para los vecinos y adecentada a prisa y corriendo y al detalle para una política europea.

 El árbol que el vandalismo y el fuego destrozó ayer es el  se denomina  árbol climático (complementa al lúdico y al mediático) y supuestamente era capaz de generar una corriente que proporciona frescor en verano en su interior. Esto lo lograría con un sistema de “tubización” de agua que reduce la temperatura del aire. En el espacio acogido por la estructura se genera un microclima. Ahora con el árbol pasto de las llamas es el momento de que el Ayuntamiento y la Junta Municipal de Villa de Vallecas tomen una determinación al respecto y reconstruyan la zona. O, si las estructuras van a seguir abandonadas a su suerte, se desmonten y se dote a la zona de más arbolado natural que efectivamente lo convierta en un punto de reunión y encuentro vecinal y social.

 No obstante, a las 11,00 de la mañana de hoy, 17 horas después del siniestro, la zona sigue sin limpiar y los restos del fuego se esparcen por el suelo. Una zona emblemática del barrio, 17 horas después.

 

2 Comments

  1. Juan Pedro 06/03/2015 at 9:26 AM - Reply

    Muchas gracias por la información. Muy interesante.

  2. Angel 10/10/2014 at 11:47 AM - Reply

    Qué fuerte!!! Yo, sin embargo estuve ayer en una Clínica oncológica de gran prestigio en la calle Arturo Soria y una batería de jardineros sacaba brillo a unas plantas y árboles ya de antes, impecables.. “Pongamos que hablo de Vallecas”, (aunque sea Ensanche)

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